21 July, 2024
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Opinión: Más arte en el espacio público

Opinión: Más arte en el espacio público
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Al maestro Rodrigo Valencia Toro de La Ceja, lo conocí en 2001 en su taller de dibujo en la Sociedad de Mejoras Públicas ubicado junto al teatro municipal, con carboncillo en mano y frente al caballete iba puliendo el trazo de sus estudiantes mientras nos hablaba de composición, creación, manejo de luz y de sombra, proporción, técnica y materiales.

Su transmisión del conocimiento, su fidelidad al arte y la fuerza de su trabajo silencioso le condujeron a ser el autor en 2022 de una escultura a hoy totalmente icónica en el parque principal: El homenaje a Maria Josefa Marulanda en el bicentenario de la donación de tierras para el trazado y fundación del municipio. ¡Qué gran obra! en todo el sentido de la palabra, un acierto ver como cambia las dinámicas de habitar el espacio, ver a la gente interactuar y aprender del arte y de la historia local. Gracias Maestro Rodrigo.

Hablemos hoy de la pedagogía y el sentido de pertenencia que produce el arte en el espacio público. Una apuesta por el fortalecimiento del patrimonio, la cultura y los talentos locales.

El arte urbano con sus diversas vertientes yexpresiones como la escultura, la pintura, el muralismo, la poesía declamada o escrita, la música, el teatro al aire libre, la fotografía, entre otros… Tienen no solo la capacidad de sensibilizarnos, educarnos y sacarnos por un momento del paisaje habitual de nuestros días, sino también como decía el maestro Fernando Botero: «De conmover, poner los sentimientos en movimiento y buscar la emoción.» ese bello propósito del arte hilado con la historia local o nuestra idiosincrasia, toma una fuerza potencial de tal manera que pone al municipio y sus habitantes en un siguiente nivel. 

La cultura es todo aquello que nos queda después de la educación, el sentido de pertenencia por este territorio se preserva y se fortalece cuando se pone de manifiesto aquello que nos representa y nos antecedió, muchos foráneos llegan a vivir a La Ceja sin saber ni la historia ni las tradiciones, por qué no volver de esta una gran oportunidad para hacer pedagogía. 

Hoy escribiendo este texto vuelvo a cuestionarme: ¿Por qué nunca hemos leído las poesías de Gregorio Gutiérrez Gonzalez exhibidas de forma permanente o itinerante en las calles de La Ceja?, ¿Por qué en un municipio floricultor, poco se enseña de flores y pocas variedades se ven en las calles o los balcones? Si un homenaje como el mural hecho a las tradiciones locales con la imagen del maestro “Pirringo” nos hizo emocionar y sentir orgullo, por qué no seguir desarrollando esta estrategia con muchas más ideas e intervenciones. 

¿Qué tal se verían en los parques lineales de nuestros barrios, unas bellas esculturas de bicicletas monumentales adornadas con flores multicolor con completos y llamativos textos descriptivos de cada una de sus especies?

Si pensáramos en modelos de financiación, uno de ellos sería hacer compensaciones por conceptos de licencias de construcción destinadas a expresiones de arte en el espacio público. Si hay voluntad sobrarán las estrategias.

Municipios que fortalecieron su economía y su turismo a través de políticas públicas mediante la generación de más arte en el espacio público son muchos, como por ejemplo la exhibición de ñ zócalos en Guatapé, la conservación arquitectónica de Concepción, los distritos culturales de Medellín, los parques temáticos basados en tradiciones locales, las cerámicas de El Carmen de Viboral que se exhiben en diferentes elementos urbanos. Son casos de éxito, voluntad y esfuerzo por las expresiones artísticas, los homenajes y el embellecimiento físico de los territorios.

Que la abundante riqueza histórica, cultural y artística que tiene La Ceja del Tambo siga siendo esculpida por más manos como las de Rodrigo, para que nuestras tradiciones se inmortalicen en el tiempo y el espacio público y que los gobernantes no pierdan el impulso para seguir con esta apuesta que solo traerá más réditos, más cultura, más educación y más sentido de pertenencia para propios y visitantes. 

Opinión: 

Christian Castro López