25 June, 2024
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Opinión: De tus lauros el limpio verdor

Opinión: De tus lauros el limpio verdor
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El territorio de La Ceja del Tambo ha sido inspiración central a lo largo de su historia de poetas, pintores, compositores, escritores y artistas.

Leamos hoy tres bellas narraciones literarias, que narraron las exuberantes características naturales y geográficas de nuestro otrora Valle de Santamaría del Tambo, transcritas directamente desde sus publicaciones.

  1. Lejos del Nido. Año 1924,
    Preciosa novela de ambiente regional.
    El autor Juan José Botero (1840-1926), nos presenta el paisaje Cejeño desde la contemplación de sus personajes mientras cabalgaban por esta frondosa región.

“Esta Ceja, vista desde aquí, decía el joven desmontando de la mula, loco de entusiasmo y sin apartar los ojos del valle, semeja un jardín primoroso; un tablero de ajedrez; el galano y extendido manto de alguna orgullosa sultana, taraceado con cuadros multicolores de terciopelo.

-Inspira esto, papá, inspira. Con razón fue tan poeta el vate de las tres gées que nació en este amenísimo huerto. / Su padre riendo le observó así: -Loco y tonto que me lo diga, si llegando aquí no se detiene a admirar esta belleza de paisaje y no saluda la patria del poeta con sombrero en mano. / -Si es de estos contornos, el que llega, no lo esperes, pues todo el que habitúa a ver una cosa, por buena que ella sea, acaba por no admirarla y ni siquiera por fijarse en ella” … “La Ceja del Tambo, ciudad notable por su sano clima, su aspecto lujuriante y fundada sobre un plano ligeramente inclinado, con sus calles aseadas y rectas, toda esta ciudad figurando un jarrón de flores cuidado por hábil jardinero” Continúa…

  1. Familias de La Ceja. Año 1959
    Compilación de algunas genealogías Cejeñas.
    La introducción que hace su autor: T. de J. Palacios, describe magníficamente el territorio Cejeño, antes de hablarnos de algunas de sus familias.

“Hermoso a la par que interesante debió presentarse este valle, a las miradas de quienes lo contemplaran, desde alguna de las cordilleras que lo circundan, vestido aun con el manto del bosque secular, formado de robles y encenillos, de caunces y laureles, de arrayanes y caobos, amarrabollos y sietecueros y uno que otro yarumo, rompiendo la verdura del conjunto con sus plateadas hojas. Helechos arborescentes, con remedos de palmeras; troncos añosos, tupidos de musgos y melenas, donde se empinaban los cardos de espigas rojas y gualdas; orquídeas embalsamando el ambiente, con agrestes perfumes; bejucos y enredaderas formando cortinas y redes impenetrables y allá, en el fondo, el juncal de los temedales, formados por los numerosos hontanares que reunidos, forman el riachuelo del Pereira, que cruza el valle, para ir a tributar en el Rionegro” continúa…

  1. Geografía general y compendio histórico del Estado de Antioquia en Colombia. Año 1885
    Joya literaria narrativa del territorio de Antioquia en el siglo XIX.

    Después de recorrer el territorio, el médico, escritor, científico y geógrafo Manuel Uribe Ángel (1822-1904) logra publicar en París un sin igual compendio geográfico de Antioquia mediante su particular estilo poético y narrativo del paisaje. Así escribió sobre el Distrito de La Ceja.

“Ceja del Tambo: La cabecera del Distrito está situada sobre un plano perfectamente nivelado, refrescado por una temperatura deliciosa, por un ambiente puro y tónico, por una atmósfera constantemente despejada, por numerosos arroyos y por un riachuelo murmurante y cristalino, cuyo arenoso fondo, fértiles vegas y caprichosas vueltas, hacen del paisaje uno de los más poéticos, agradables y graciosos de todo el Estado. Como en Antioquia las grandes llanuras niveladas son tas escasas, y como la de La Ceja, a más de ser extensa, ofrece el contraste bello de lindos grupos de árboles, de verdes praderas y de copiosos raudales, fácil es comprender que este recomendable lugar parece predestinado para ser el asiento de una lujosa y bella población.

Desde las montañas que lo circundan, se domina el agrupamiento de las habitaciones en todo su conjunto, y su contemplación produce tal encanto en el pensamiento, que el viajero no puede prescindir de admirar aquel bello panorama, tan extraño para quien recorre las fracturadas montañas de la mayor parte del Estado”.

Sería interminable transcribir tantos maravillosos textos en honor de la belleza de nuestro valle, pero cierro este breve compendio con una ñapa, del Presbítero Germán Montoya quien en 1956 le dedicó a La Ceja la siguiente prosa hoy consagrada como himno municipal:

“Salve, Ceja feliz, perla pura, que hoy esparces tu luz secular en el valle do el cielo y natura regalaron con gracia sin par. / Hoy tus hijos con himno sonoro jubilosos proclaman tu honor, y te cantan el rítmico coro de tus lauros el limpio verdor.”

Articulo:
Christian Castro López