29 May, 2024
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Opinión: Acuerdos de pareja

Opinión: Acuerdos de pareja
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Si hay algo que necesita gestionarse todos los días son nuestras relaciones de pareja, esa absurda idea de que es suficiente con haber alcanzado la conquista, establecer el vínculo y vivir del enamoramiento usualmente sin un norte definido, nos alimenta la inconsciencia y la falsa seguridad del otro.

Las relaciones necesitan de revisiones cíclicas, si hay algo cierto en nuestra naturaleza individual es el crecimiento y la evolución, ¡no somos definitivos! evolucionan los intereses y las ideas, el cuerpo enseña cambios con los años, nuestros archivos de comportamiento como el ego, el instinto o la personalidad nos imponen nuevas creencias y en esa certeza evolutiva la lógica indica que nuestras relaciones tampoco son definitivas y también transitan por estados de transformación, lo cual es un llamado de pareja a la revisión constante sobre lo fundamental: Los acuerdos sustentados en el amor.

Acordar es un trabajo de construcción mutua en medio de conversaciones necesarias, temas como la sexualidad, el trabajo, las inversiones, el dinero, la religión, etc. deben tratarse con total franqueza, lo recomendable es abordar en un tono neutro, amoroso y tranquilo que permita prever consensos y resultados satisfactorios para la relación; este sano ejercicio requiere de ambos una alta compatibilidad mental y una cesión necesaria desde el ego en sus “yo quiero” y en sus “yo creo”, los acuerdos son determinantes sobre todo en lo que nunca se estuvo de acuerdo, establecerlos probablemente incomode a alguno de los dos o ambos, pero con seguridad generará un crecimiento colectivo, confianza y afinidad. 

Si evitamos conversaciones difíciles no estamos preservando la armonía, más bien cargamos un tiempo más con un desacuerdo insatisfecho frente a lo que se ignora, en otras palabras, en una relación todo lo no acordado tiende a llenarse de desacuerdos, supuestos y creencias, es mejor llenar de claridad todos los vacíos.

Las relaciones amorosas son un gran trabajo las cuales no sobreviven por sí solas en la unión de un par de vagos que no hacen nada por su propósito de estar juntos, una relación está sustentada en los acuerdos y florece cuando ambos se hacen cargo de sus expectativas, de su ego y de todo aquello que les corresponde desde lo individual y no desde el egoísmo que espera que el otro cambie para que sea como yo quiero. 

No ligar el amor a nuestros sentimientos y emociones tan vulnerables todo el tiempo, mucho menos a las carencias o los vacíos. Fijar mejor la concepción del amor en la comprensión y aceptación del otro tal y como es, trabajando en sí mismo, asumiéndose a consciencia desde las decisiones individuales.

En definitiva, las relaciones de pareja son un tema muy amplio donde no hay fórmulas genéricas y mucho menos mágicas, todo el bien que necesita un noviazgo o un matrimonio debe estar sustentado con base en los buenos resultados que provienen de las acciones consagradas en cada uno de los acuerdos. 

Las relaciones no se pueden basar en la ignorancia de la prohibición, la agresión o la inexpresividad, menos en andar en sumisión esclavos de viejos traumas o la queja constante sin determinación. Estamos llamados a ser arquitectos de la realidad, a establecer los acuerdos, gestionarlos, evaluar los resultados y afianzarse. En una palabra: ¡Trabajo!

Una más: ni se obliga, ni se exige, ni se enjaula el ave bajo llave para que se quede; Seamos árboles llenos de frutos para que esta vuele en libertad y elija retornar siempre.

Opinión:

Christian Castro López