22 July, 2026
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El reciclador que convirtió su carreta en un escenario: la historia de Bayron, el tanguero que le canta a Medellín

El reciclador que convirtió su carreta en un escenario: la historia de Bayron, el tanguero que le canta a Medellín
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Hay personas que recorren Medellín todos los días sin llamar la atención. Otras, en cambio, logran que una simple carreta se convierta en escenario, que el oficio de reciclar se transforme en poesía y que una canción haga reflexionar sobre la dignidad de quienes trabajan entre los residuos.

Así es la historia de Bayron Amado, un reciclador de 72 años que desde hace más de tres décadas recorre las calles de la capital antioqueña empujando su carreta mientras interpreta tangos compuestos por él mismo.

Su voz ya es conocida en varios barrios. Algunos lo saludan por su nombre; otros simplemente lo identifican como «el reciclador tanguero».

Más de 35 años recorriendo Medellín

Nacido en Medellín y residente del barrio Campo Valdés, Bayron encontró en el reciclaje mucho más que una forma de ganarse la vida.

Cuenta que desde joven sintió afinidad por el cuidado de la naturaleza y los jardines. Esa conexión lo llevó a entender que recuperar materiales también era una manera de proteger el medio ambiente.

«Siempre me gustó cuidar los jardines, sembrar y mantener limpio. Entonces pensé que reciclar también era una forma de cuidar», relata.

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Con el paso del tiempo, ese trabajo se convirtió en su proyecto de vida. Lleva más de 35 años caminando la ciudad, aprendiendo a identificar el valor de aquello que otros consideran basura.

Un tango para cambiar la imagen de los recicladores

Pero Bayron no solo encontró cartón, vidrio o metal en las calles. También encontró inspiración.

Hace varios años comenzó a escribir trovas y posteriormente compuso un tango dedicado a los recicladores, una canción que interpreta mientras trabaja y que, según dice, nació con un propósito muy claro.

«La idea era cambiar la imagen del reciclador, demostrar que nosotros no somos desechables», afirma. En sus letras habla de las largas jornadas bajo el sol, de recorrer cuadras esperando que los vecinos saquen los residuos aprovechables y de las pequeñas alegrías que encuentra durante el camino.

Su tango se convirtió en un homenaje a quienes diariamente contribuyen al cuidado ambiental desde el anonimato.

Un desfile que nunca olvidará

Entre los recuerdos más especiales de su vida está una invitación que recibió durante la Feria de las Flores para representar a los recicladores de Medellín.

Mientras avanzaba con su carreta en el recorrido entre Industriales y La Alpujarra, decidió hacer algo diferente. No solo caminó. También bailó. «Yo paraba, bailaba, seguía caminando y volvía a bailar. La gente me aplaudía por todo el recorrido», recuerda entre risas.

Aquella experiencia reforzó una convicción que ha mantenido durante años: el reciclador también merece reconocimiento.

El reciclaje le permitió sacar adelante a su familia

Bayron es padre de cuatro hijos y asegura que el oficio le permitió brindarles oportunidades y sostener a su familia.

Habla de esa etapa sin dramatismos, convencido de que el trabajo honrado siempre encuentra recompensa. «Gracias a Dios pude sacar adelante a mis hijos con este trabajo», dice.

Su mayor satisfacción, sin embargo, sigue siendo demostrar que detrás de una carreta hay personas con historias, sueños y talentos.

Una ciudad que empieza a reconocer su labor

Historias como la de Bayron coinciden con un momento en el que Medellín ha comenzado a fortalecer el reconocimiento del reciclaje como una actividad esencial para la sostenibilidad.

Actualmente la ciudad cuenta con 34 organizaciones de recicladores y durante 2025 logró recuperar más de 86.000 toneladas de residuos aprovechables, además de avanzar en procesos de formalización, capacitación y dotación para quienes ejercen este oficio.

Detrás de esas cifras hay cientos de hombres y mujeres que, como Bayron, recorren diariamente las calles reduciendo la cantidad de residuos que llegan al relleno sanitario y dándole una segunda oportunidad a materiales que aún tienen valor.

Mientras muchos desechan, él rescata. Mientras otros pasan de largo, él canta. Y entre cartones, botellas y tangos, Bayron Amado sigue recorriendo Medellín convencido de que su trabajo también merece un aplauso.