El sábado 10 de enero de 2026 quedó marcado para siempre en la historia de la música popular colombiana. Ese día, una avioneta que surcaba los cielos de Paipa, Boyacá, se convirtió en escenario de una tragedia que apagó la vida de Yeison Jiménez, uno de los artistas más queridos del país, y de cinco personas más que lo acompañaban.
Pero mientras el país comenzaba a recibir la noticia entre comunicados oficiales, reportes aeronáuticos y mensajes de despedida, lejos del ruido mediático se desarrollaba un drama silencioso: el instante exacto en el que una madre supo que su hijo no volvería.
Luz Mery Galeano, conocida cariñosamente como “Lucy”, madre del cantante, se encontraba en Manzanares cuando recibió la primera llamada. Era una amiga desde Chiquinquirá que, con una pregunta aparentemente sencilla, encendió una alarma en su corazón: “¿Cómo estás?”.
Lucy no se alteró. Años atrás había vivido un episodio devastador cuando un falso reporte policial en Medellín le hizo creer que Yeison había muerto. Desde entonces, aprendió a blindar su corazón frente a rumores. Para ella, hasta no escuchar la voz de su hijo o recibir confirmación oficial de su equipo, ninguna noticia era real.
El silencio que empezó a doler
Sin embargo, algo comenzó a cambiar. Lucy intentó comunicarse con su hija menor, luego con su yerno. Nadie respondía. Llamó entonces a Lina, la hermana mayor de Yeison Jiménez. El teléfono seguía en silencio.
Ese silencio —más que cualquier palabra— empezó a pesar.
Minutos después, el celular volvió a sonar. Esta vez era Lina. Al otro lado de la línea, una frase corta, directa y devastadora atravesó a Lucy como un rayo:
“Mamá, se nos fue el niño”.
La fortaleza de Lucy se rompió en ese instante. Ella misma relata que soltó un grito desgarrador, un alarido de dolor que resonó en todo el municipio. Fue auxiliada en una droguería cercana mientras su cuerpo entraba en un estado de shock profundo que se prolongó por cerca de 28 horas.
Sin dormir, sin comer, sin poder comprender del todo la magnitud de la pérdida, la madre del artista enfrentó una de las noches más largas de su vida.
“Peleé con Dios, pero sigo de pie”
En su primer testimonio público, entregado al programa Día a Día de Caracol Televisión, Lucy confesó que atravesó momentos de confrontación espiritual. “Peleé con Dios”, dijo, intentando entender por qué su hijo —a quien consideraba no solo un gran artista, sino un ser humano excepcional— había partido tan pronto.
La realidad se hizo innegable cuando, cerca de las dos de la madrugada, llegó a la casa de su nuera. Allí, entre abrazos, lágrimas y un silencio pesado, comenzó el duelo real.
La fe como único sostén
Pese al dolor, Luz Mery Galeano asegura que Yeison Jiménez sigue presente en su vida. Dice sentir mensajes claros “desde el cielo”, señales que le han permitido mantenerse en pie y cumplir lo que ella interpreta como una misión: hablar, dar testimonio y honrar la memoria de su hijo.
Para Lucy, aparecer ante las cámaras no fue una casualidad. Fue, según sus palabras, una forma de cumplirle a Yeison, quien siempre la vio como una mujer fuerte, valiente y “echada para adelante”.


