18 July, 2024
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Opinión: Esto de ser papá

Opinión: Esto de ser papá
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Hoy es tercer domingo del mes de junio y celebramos el tradicional día del padre, que bonita fecha para reflexionar acerca de este rol esencial en los pilares de la familia y determinante en la formación de los hijos, repasemos para entender que esto de ser papá surge de una condición netamente desconocida e intuitiva que se transforma en una hermosa vocación que va fortaleciéndose con el tiempo toda vez exista un compromiso definitivo y constante para toda lavida. 

Conversemos de aquello que representa ser un papá y hallemos argumentos para decir: Feliz día del padre.

Me topé por estos días con J. y S. un par de amigos del colegio de algunas décadas atrás, mirarlos a los ojos me recordó esos momentos vividos en la infancia y la adolescencia en otra época maravillosa de la vida entre aulas, canchas deportivas, competencias, sueños e ilusiones. 

Ellos dos junto a sus esposas, esperan al mismo tiempo su primer hijo e hija respectivamente y saberlo me hizo sentir además de feliz, un impulso urgente por compartirles un listado de consejos de lo que yo he vivido y aprendido como padre de dos princesas en cortos pero sustanciosos siete años, hacerlo en un solo encuentro era perfectamente imposible y opté mejor por silenciar esa idea y disfrutar del momento y de tan bella noticia.

Estoy seguro de que J. y S. lo harán de la mejor manera, que vivirán su proceso con pasión y compromiso y entenderán como muchos lo hemos entendido que hacerse padres era el paso más fácil y momentáneo que prepararse como tal cada día es el llamado principal desde el amor, el compromiso, la responsabilidad y la paciencia pues los desafíos diarios no darán espera. 

A mis amigos papás primerizos les auguro la más bonita experiencia y también para ellos dedico esta sencilla columna.

En nuestra sociedad, hemos visto evolutivamente cómo se ha transformado la función paternal machista, hacia una paternidad que se hace cargo también de funciones que históricamente han sido desempeñadas solo por la madre, cocinar, lactar con suplementos en aquellas situaciones particulares, hacer peinados femeninos, pintarles las uñas, entre otros. 

Padres que entendieron que la crianza infantil es un asunto de igualdad de cargas y de responsabilidad compartida donde la cantidad de tiempo presente junto a sus hijos no será suficiente sino existe la calidad y la productividad en el acompañamiento de su crecimiento, hombres que se involucran en el desafío de algo tan bello y determinante como lo llamamos en Antioquia de “levantar familia” por fortuna a hoy menos numerosas, papás que dan tiempo a sus hijos desde la creatividad, el seguimiento constante, la persistencia en los consejos, la atenta escucha, la disciplina preventiva y correctiva, la entrega de herramientas, conocimiento y el amor, amor sacrificado, amor protector y sensible, que permite un prudente margen de error a sus hijos porque saben que después de errar llegan las más asertivas lecciones.

La certeza de tener un hijo(a) debe despertar en el papá una necesidad de nutrirse de herramientas, prepararse en el vasto conocimiento de todo el universo de temas que giranalrededor del menor en cada una de sus distintas y complejas etapas, es asombroso por ejemplo entender que la disciplina, la autoridad, el liderazgo, la norma y los límites, se graban más efectivamente desde la energía masculina (papá) a diferencia de otros aspectos esenciales en la formación del menor que los grabará efectivamente la energía femenina (mamá) como la delicadeza y la autoestima… Saber por ejemplo que nuestros hijos muy poco graban desde el discurso y los gritos, menos desde el maltrato físico, sino mejor desde el ejemplo y la norma inculcada con amor, la anticipación de las consecuencias, la prevención de conductas erróneas e indebidas o su perdón posterior, y las necesarias herramientas asociadas al reconocimiento y manejo de las emociones. 

En lo anterior podrán decirme algunos que la correa, la chancla o la palmada fueron los mejores maestros correctivos en tantas generaciones. Esa noción ha permitido heredar en pleno siglo XIX el derecho de golpear a los hijos quienes en el futuro harán propiamente lo mismo… Que incapacidad irracional esa de hacer uso de la violencia y maltrato físico como medida correctiva, a nuestros hijos no hay que gritarles ni levantarles la mano nunca, es como si esta reflexión fuera acompañada de un coscorrón a quien lo practique, solo generaría más violencia.  

Gracias papá por favorecer y enamorar a los hijos de las áreas del conocimiento, por los valores hoy en declive, por la disciplina deportiva, las lecturas estimulantes del cerebro y la imaginación, por los juegos en casa, por el desarrollo afectivo y de la personalidad. Gracias papá por la provisión fruto de su trabajo, por su fuerza protectora y su voz que produce confianza, por el ejemplo del amor a mamá como modelo de referencia en las futuras relaciones, por enseñar a levantarse después de haber caído un hijo e inculcar que ahí es donde se debe hallar más fuerza interior para continuar. Gracias Papá por enseñar a establecer límites, el respeto, la igualdad y la humildad.

Ser papá implica un crecimiento a la par de nuestros hijos, es abonar cada día el cultivo de los buenos recuerdos que viajarán en su equipaje de vida, ser padre es involucrarse, es influir desde el ejemplo, es ganar y merecer su confianza, ¡atesorarla!, es dejar en ellos suficientes y sólidos principios para que vuelen algún día en libertad, ser padre es una bendición, es tener la absoluta certeza que el único modelo, perfecto y seguro es el amor de Dios por nuestros hijos. 

A los que somos y en honor de aquellos que descansan en paz. FELIZ DÍA DEL PADRE.    

Opinión

Christian Castro LópezM