Foto: Daniel Rodríguez Osorio
Un equipo interdisciplinario confirmó la existencia de un vasto entramado de asentamientos antiguos en la ladera occidental de la Sierra Nevada de Santa Marta. El lugar, denominado Betoma, ocupa cerca de 18 kilómetros cuadrados en la parte alta de la quebrada La Aguja y representa uno de los descubrimientos arqueológicos más significativos de las últimas décadas en el país.
A diferencia de Teyuna–Ciudad Perdida, reconocido por su núcleo monumental, Betoma no responde al modelo de ciudad compacta. Los investigadores describen el sitio como un entramado disperso de terrazas y caminos interconectados, sin un centro principal que concentre el poder o la arquitectura dominante. Esta configuración sugiere formas de organización territorial más horizontales y extendidas.
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Los primeros registros de campo comenzaron en 2019 mediante caminatas sistemáticas. Sin embargo, el verdadero alcance del sitio se evidenció en 2024 con el uso de tecnología Lidar, que permitió identificar 8.334 estructuras de piedra ocultas bajo la vegetación. El hallazgo revela un paisaje densamente transformado por comunidades que habitaron la zona desde aproximadamente el siglo V, con mayor expansión entre los siglos XIV y XVI.
El proyecto ha contado con respaldo académico internacional y con el apoyo de habitantes locales, cuyo conocimiento del territorio fue clave para orientar la investigación.
El reto ahora no es solo comprender la magnitud histórica de Betoma, sino definir estrategias que garanticen su conservación, evitando impactos negativos y asegurando que el patrimonio cultural permanezca protegido para futuras generaciones.


