Farc entregaron solo una fracción de los bienes prometidos para reparar a las víctimas
El compromiso de reparación incluido en el Acuerdo de Paz de 2016 en Colombia vuelve a estar en entredicho tras conocerse el balance final sobre los bienes que debían entregar las extintas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Las cifras muestran una diferencia amplia entre lo reportado y lo que realmente llegó a manos del Estado.
De acuerdo con un informe de la Sociedad de Activos Especiales (SAE), a marzo de 2026 se han monetizado $45.621 millones. Sin embargo, el monto resulta limitado frente al inventario inicial que la antigua guerrilla aseguró tener.
El caso del dinero en efectivo es uno de los más representativos. Aunque se reportaron cerca de $12.000 millones, solo se entregaron $2.114 millones. Más de $9.000 millones no fueron transferidos, bajo el argumento de que habrían quedado en manos de disidencias o fueron incautados, sin que exista trazabilidad clara sobre esos recursos.
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La situación se repite en otros bienes. En oro, se declaró una cantidad superior a 440.000 gramos, pero apenas se recibió poco más de la mitad. Incluso, una caleta con más de 112.000 gramos nunca fue localizada. En joyas, la diferencia es aún más marcada: de 25.000 gramos reportados, solo se entregó cerca del 10 %.
El incumplimiento también se evidencia en activos como semovientes, muebles y vehículos. De más de 24.000 animales registrados, apenas se entregaron 258. En bienes muebles, la cifra pasó de casi 52.000 elementos reportados a menos de 2.000 recibidos. En transporte, el desfase es similar: de 319 unidades, solo 31 entraron al proceso.
Además de la baja entrega, el informe señala fallas en la calidad de la información suministrada. El inventario carecía de datos básicos como ubicación exacta, características técnicas o identificación de los bienes, lo que dificultó su verificación. En varios casos, los activos reportados ya no estaban en poder de la organización al momento de ser incluidos.
Estas inconsistencias han limitado el alcance de la reparación económica a las víctimas, uno de los pilares del acuerdo. A casi una década de su firma, el balance deja dudas sobre el cumplimiento real de este compromiso por parte de la antigua guerrilla.


