¡Hoy inicia El Gesto Noble!: la curiosa historia de su nombre y del carnaval que se celebra después de las fiestas patronales
Cada julio, cuando terminan las tradicionales Fiestas Patronales de la Virgen del Carmen, El Carmen de Viboral parece cambiar de piel. Las calles dejan de ser únicamente el escenario de las celebraciones religiosas para convertirse en un inmenso teatro al aire libre. Zanqueros recorren el parque principal, los tragafuegos iluminan las noches, músicos y actores ocupan cada rincón del municipio y cientos de personas salen a las calles para encontrarse con el arte.
Es el inicio de El Gesto Noble, el festival que este año llega a su versión número 31, del 17 al 25 de julio, y que durante más de tres décadas ha convertido a El Carmen de Viboral en uno de los grandes referentes del teatro colombiano.
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Pero detrás de esa fiesta hay preguntas que muchos visitantes —e incluso algunos carmelitanos— se hacen cada año: ¿por qué se llama El Gesto Noble?, ¿por qué el festival comienza justo cuando terminan las Fiestas de la Virgen del Carmen y no antes, como sucede con la mayoría de carnavales del mundo?, ¿cómo nació uno de los festivales internacionales de teatro más importantes del país en un municipio del Oriente antioqueño?
Las respuestas las tiene Kamber Betancur, director de Teatro Tespys y uno de los creadores del festival, quien ha acompañado su historia desde la primera edición.
Un festival que nació para compartir
Para Kamber Betancur, El Gesto Noble nunca ha sido solamente una programación de obras teatrales. «Es un festival, una fiesta, un encuentro. Es la posibilidad de que el arte, el teatro y el diálogo con la comunidad se conviertan en un gesto amable, un gesto noble. Eso es El Gesto Noble: compartir», afirma.
Esa filosofía ha acompañado al festival durante más de treinta años y explica por qué, más que un evento artístico, se ha convertido en una celebración de la vida y de la cultura.
Cuando El Gesto Noble todavía no existía
Aunque hoy todos lo conocen con ese nombre, en realidad El Gesto Noble no siempre se llamó así. Su historia comenzó en 1993, cuando Teatro Tespys decidió organizar el Primer Festival de Teatro de El Carmen de Viboral. La idea surgió después de cinco años de trabajo comunitario.
Desde su creación en 1988, Teatro Tespys había impulsado procesos culturales tanto en la zona urbana como rural del municipio, formando nuevos grupos teatrales y acercando las artes escénicas a la comunidad.
«Empezamos a crear grupos, a trabajar mucho con la comunidad y llegó un momento en que sentimos que era necesario hacer un festival para mostrar todo ese proceso», recuerda Betancur.
Lo que inicialmente sería una muestra local comenzó rápidamente a crecer. Primero llegaron grupos del Oriente antioqueño, luego compañías del resto del departamento y, poco a poco, el festival empezó a ganar reconocimiento nacional.
¿Por qué se llama El Gesto Noble?
El cambio definitivo llegó en 1999, cuando por primera vez participaron agrupaciones internacionales. El festival ya había superado las fronteras del municipio y necesitaba una identidad propia. «Buscábamos un nombre que representara el espíritu del festival. Aparecieron muchas palabras: gesto, sutil, liviano, volátil… hasta que llegó la palabra noble. Ahí entendimos que ese era el nombre», cuenta Kamber Betancur.
Desde entonces, El Gesto Noble representa precisamente eso: un acto de encuentro, de solidaridad y de diálogo entre artistas y espectadores.
La historia de un hombre que creyó en el festival
En los primeros años hubo una persona que apostó decididamente por el crecimiento del festival: Helí Gómez, quien entonces se desempeñaba como personero municipal.
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Según recuerda Betancur, Gómez fue uno de los grandes promotores del desarrollo cultural de El Carmen de Viboral y uno de los funcionarios que más creyó en el proyecto. Gracias al respaldo de la Personería Municipal fue posible realizar la segunda edición del festival en 1996.
Ese mismo año, Helí Gómez fue asesinado, convirtiéndose en una de las pérdidas más dolorosas para la comunidad cultural del municipio.
¿Por qué el icónico carnaval comienza después de las Fiestas de la Virgen del Carmen?
Es quizá una de las preguntas que más curiosidad despierta entre quienes visitan El Carmen de Viboral. Mientras en muchos lugares del mundo los carnavales anteceden las celebraciones religiosas, El Gesto Noble comienza justamente cuando terminan las Fiestas Patronales de la Virgen del Carmen.
Y no es una coincidencia. Durante sus primeros años el festival cambió varias veces de fecha. Primero se realizaba después de Semana Santa, luego pasó al mes de noviembre y finalmente encontró su lugar definitivo en julio.
«Siempre hemos querido mantener un diálogo entre lo sagrado y lo profano. Primero la celebración religiosa y luego otra celebración, que también es una fiesta: la del teatro», explica Betancur. Aunque esta razón poética también está acompañada de una más sencilla y práctica, según Kamber, cuando iniciaron con el carnaval «en abril llovía mucho; así que optamos por noviembre, y llovía mucho. Julio es el mes que menos llueve en El Carmen».
Así nació una tradición única en Colombia, donde la espiritualidad y el arte se encuentran durante varios días para darle continuidad a una misma celebración comunitaria.
Un festival que creció con el Oriente antioqueño
Lo que comenzó como una iniciativa local hoy reúne compañías provenientes de diferentes regiones de Colombia y del extranjero.
En esta edición número 31 participarán agrupaciones de Brasil, Argentina, España y más de quince ciudades colombianas, además de reconocidos colectivos nacionales como Teatro La Candelaria, Petra, Matacandelas y Esquina Latina.
Durante nueve días habrá teatro de sala, teatro de calle, comparsas, música y actividades culturales distribuidas en distintos escenarios de El Carmen de Viboral.
Más que un festival, un patrimonio cultural
Después de 31 ediciones, El Gesto Noble ya hace parte de la identidad de El Carmen de Viboral. Cada julio, miles de personas llegan al municipio no solamente para asistir a una función teatral, sino para vivir una experiencia colectiva donde las calles se convierten en escenario y el público deja de ser espectador para convertirse en protagonista.
Quizá por eso, cuando Kamber Betancur resume el sentido del festival, no habla de obras, de actores ni de escenarios, sino que habla de compartir. Porque, al final, ese ha sido siempre el verdadero gesto noble.
Programación del XXXI Festival de Teatro El Gesto Noble


