Opinión: A propósito del micromachismo

Hace poco leí un artículo publicado en MiOriente sobre el micromachismo y no pude evitar coincidir con algunas de las situaciones expuestas en la publicación.En el texto se menciona la manera sutil como hacen aparición los comentarios sexistas en la conversación cotidiana y la manera casi oculta de cómo estos discursos sociales los quieren calar en la mentalidad de los habitantes de una región.

Me llama la atención un párrafo como el siguiente: el machismo está presente en “el chiste popular donde la mujer se configura como un objeto, pasando por la conversación donde se descalifica las capacidades de la mujer por el hecho de ser mujer, y llegando al caso más extremo: el de medios de comunicación que aluden a la belleza física como único atributo de las lideresas comunitarias y de las mujeres involucradas en la gestión pública y política del territorio”. No pude menos que sonreír al recordar algunos casos concretos de este tipo de comportamientos.  Los ejemplos, no solo tienen que ver conmigo sino con otras mujeres que me rodean.

También me imaginé la situación referida a grandes mujeres influyentes.  Qué tal decirle a Ángela Merkel, la canciller alemana que tiene unos ojos hermosos y por eso es una de las 10 mujeres más influyentes del mundo.  O decir de Mary Barra, la directora ejecutiva de General Motors,  que la industria automotriz no está preparada para que una mujer ocupe un cargo directivo. O quizás a Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional que detrás de su linda sonrisa no hay una mente brillante.  O quizás mencionar que Tsai Ing-wen, la presidenta de Taiwan se viste muy bien, pero que no puede tomar las decisiones más importantes de su país. O que a las tres Juezas de la Corte Suprema de los Estados Unidos no les queda bien la toga negra… en fin.

No soy para nada feminista, reconozco en hombres y mujeres plenas capacidades, la necesidad de complementarnos los unos a los otros con amor, inclusión, respeto y comprensión,  la vida me ha rodeado de hombres y mujeres maravillosos, mi esposo, mi padre (q.e.p.d), mi madre, mis hermanos y hermana, mis hijas,  mis amigos,  compañeros de estudio, trabajo, líderes sociales y un sin número de hombres y mujeres que han rodeado mi vida y la han hecho maravillosa.

Por eso, me gustaría hacer un llamado general a asumir la responsabilidad con lo que se dice. Recordemos que entre más influencia se tenga en un municipio, más responsabilidad social le cabe a quien emite mensajes de corte discriminatorio.  Cómo dice el autor del artículo que dio origen a este texto: “Una mujer no merece respeto por el hecho de ser mujer… una mujer merece respeto por su condición de ser humano, es todo”, por lo tanto todos como seres humanos merecemos el mismo respeto, aceptación y reconocimiento de nuestras propias capacidades.

Ilbed Santa Santa | Columnista de opinión

2 Comentarios

  1. Me parece excelente doctora Ilbed que haya escrito acerca de este tema, la base de la actual sociedad está enmarcada en la complementariedad de los seres humanos, aunque considero que las mujeres nos estamos preparando más y esto se puede evidenciar en la cantidad de mujeres que nos estamos preparando en la universidad, en comparación con el total de hombres.

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*