Opinión: Nos quedó grande ser libres

La libertad ha sido una dignidad reclamada por el hombre a lo largo de la historia del mundo, tan importante para la humanidad que ha librado guerras y ha ofrendado vidas con tal de que generaciones futuras existan libres, pero a pesar de la lucha y triunfo, aparentemente nos quedó grande ser libres.

Quiero enfocar mi reflexión de esta semana en dos puntos: seguimos luchando y somos incapaces.
Seguimos luchando desde el vientre para que nos dejen vivir, victorioso yo que nací y por eso puedo escribir hoy, victorioso usted que nació y puede leer este carretazo.

Hoy la lucha por la vida hay que seguirla librando, seguimos en campañas no al aborto, pero, la mujer reclama que es dueña de su cuerpo y de su vida, ante esto los ignorantes la apoyan y la aplauden, mi pregunta es, ¿dónde quedó el derecho a la vida que se está gestando en ese vientre? Paradójicamente los que quieren matar, son los mismos a los que los dejaron vivir, y si es un derecho de la mujer decidir sobre su cuerpo ¿Quién defiende los derechos de la niña que gesta en el vientre?

Seguimos luchando por vivir digna y libremente ante un deseo de acceder a la educación en un país donde los gobiernos nos quieren brutos y esclavizados. Seguimos luchando por ser quienes somos sin hacer daño a nadie en un país donde el fanatismo religioso secuestro a Dios y ahora dice hablar en su nombre buscando aprisionar el alma humana bajo prejuicios fruto de la idiotez que no acepta que el creador no nos sacó del mismo molde si no que existimos fruto de su amor y creatividad divina, donde la igualdad es la dignidad, pero la riqueza es en sí la diferencia.

Seguimos luchando por vivir auténticamente en una sociedad amarillista que disfruta el dolor, donde la noticia que llama la atención está untada de sangre y corrupción y aquella que está tocada de sueños, esfuerzo y heroísmo no cuenta.

En esta segunda parte quiero enfocarme en somos incapaces, es la parte que más duele, y duele precisamente porque, aunque reclamamos ser libres somos incapaces de vivir así, el hombre se acostumbró a ser sometido, a crear cadenas, vivimos sometidos a los gobiernos, vendemos nuestra dignidad al mejor postor donde nos ofrecen dinero a cambio de un voto, nuestro silencio a cambio de un puesto, callar la verdad y gritar la mentira por conveniencia.

La libertad nos queda tan grande que somos esclavos del sexo, el celular, el morbo desenfrenado, la corrupción, y cuando digo somos lo generalizo hablando de un común denominador que veo en la tv, escucho en la radio, observo en las calles y leo en las redes sociales, esclavos del chisme, la grosería, la ofensa.

Cuando decimos sentirnos libres, pareciera que nos queda grande, nos atemorizamos y buscamos algo que nos somete y esclaviza.

*Columna de opinión | John Fredy Arenas García | Joven rionegrero, docente de Filosofía y Educación Religiosa, apasionado por los medios de comunicación; un líder, con espíritu de servicio, sentido de fe, entusiasta y soñador, que hizo de sus aliadas, a las letras para expresar junto con ellas ideas que busquen crear conciencia de respeto social.

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