¿Qué estás dispuesto a hacer por amor?

¿Qué es el amor? Diría yo que es nuestro motor, que es la fuerza que motiva nuestras acciones. Todos hemos ido creciendo alimentados bajo el ambiente del amor, muchos de nosotros fuimos abrazados por nuestros padres y madres, otros por otro tipo de personas, pero todos hemos tenido quien nos ame en principio, si no, no estaríamos aquí. Desde la fe tenemos la certeza de que quién nos amó primero es Dios, estamos aquí para un algo concreto, por eso en el camino ha habido ángeles que han dado la vida por nosotros.

Dar la vida no es solo decir que morimos por alguien, dar la vida es sentir que lo que hacemos tiene sentido cuando beneficiamos a otros, una buena madre se desgasta todo el tiempo por sus hijos, los ve crecer, los aconseja, corrige y acompaña, no solo en los primeros días de su vida, sino hasta la muerte. Un buen padre da ejemplo, respalda a la madre, es exigente pero cercano, tiene palabras sabias para saber corregir y direccionar. Ambos terminan dando la vida por un desconocido que se vuelve su razón de existir, porque simboliza el sello del amor.

Todos hemos experimentado el agrado por otras personas, en sí, el amor, comienza con una atracción, nos gustamos, nos comunicamos, acercamos y empezamos el proceso de conocimiento, de ahí, esa sensación inexplicable a la que llamamos amor.

Por amor algunos mejoran sus actitudes, otros sueñan la vida y se proyectan, ayudan, crean equipo, toleran, comprenden, otros tantos matan, roban, celan, se frustran y frustran.

Lo claro es que necesitamos gente que sea capaz de amar conscientemente y lo haga como debe ser, con generosidad, entusiasmo, objetividad y racionalidad.

Quien ama busca cometer el menor número de fallas posibles, de este modo además de sentirse feliz con lo que hace, también hace feliz a quién le rodea, precisamente porque su corazón encuentra en el otro su complemento y no quiere perderle, su mayor miedo es causar el mal a la persona que le ha hecho el bien.

El amor consiste en ser capaz de ver la bondad donde los otros han visto maldad, es ser capaz de perdonar imperdonable, entender lo que otros consideran imposible de captar, dar un poquito más de lo que se pide. Esto aplica para la relación de familia, en pareja y en el trabajo.

El reto es claro: hay que analizar nuestra vida, ver cómo estamos, que nos motiva y definir que seriamos capaces de hacer por amor. Una tarea interesante para emprender estos días, así hacemos un pare en el camino en medio de tanta prisa con la que siempre estamos, dedicamos mucho tiempo a veces a lo externo, ¿dónde quedamos nosotros en lo particular?

*Columna de opinión | John Fredy Arenas García | Joven rionegrero, docente de Filosofía y Educación Religiosa, apasionado por los medios de comunicación; un líder, con espíritu de servicio, sentido de fe, entusiasta y soñador, que hizo de sus aliadas, a las letras para expresar junto con ellas ideas que busquen crear conciencia de respeto social.

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