Opinión: Dejémonos de cuentos

Dejemos de ser conformistas y atrevámonos a ser distintos para que las cosas sean diferentes, el límite nos lo ponemos cada uno de nosotros.

Se ha puesto de moda la frase inteligencia emocional, la escuchamos en discursos, la leemos en las redes, pero, ¿para qué sirve?, sencillo, para no dejarse robar los sueños y la paz.  En otras palabras, para no dejarse joder.

Hay que tener cuidado con quién hablamos de nuestros ideales, porque existen a nuestro alrededor expertos roba ideas o mata sueños, y las ideas son frágiles, con el tiempo se van fortaleciendo, pero si las compartimos con la persona equivocada nos frustra: ¿eso para qué?, ¡no sea iluso!, no sirve, deje la bobada; nos hacen llenarnos tanto de inseguridad que terminamos rindiéndonos sin intentarlo y pasan dos cosas: que el otro nos contagia de pobreza mental o triunfa aplastándonos.

¿Cuántos sueños teníamos de niños y dejamos morir? Nos hemos excusado en la falta de oportunidades, pero, ¿Por qué no volverlo a intentar? Los locos que se atreven son los que han cambiado esquemas.

Expertos de la piscología le están dando importancia al tema de la inteligencia emocional precisamente porque hay que rescatar la esperanza de la humanidad, fortalecer la capacidad de frustración y dar herramientas que desarrollen mayor posibilidad de emprender sin morir en el intento.

Una persona fuerte emocionalmente es la que es capaz de actualizar estructuras, crear paradigmas que brinden nuevos horizontes.

Dejémonos de cuentos, no nos excusemos, lo que sea que nos propongamos lo lograremos, eso sí, teniendo la ruta clara de que es eso, lo que queremos.

Si sabemos que lo que hacemos está bien, no importa que nos critiquen, no lo hacemos para que nos comprendan, lo hacemos porque creemos que es lo correcto y quien está de acuerdo nos apoyará, quien no, así esté bien solo generará criticas destructivas.

En el trabajo procuremos ser generosos, brindemos todo lo que podamos, no nos guardemos nada que sepamos pueda ayudarnos a servir mejor, finalmente quien es tacaño en su actuar, buscará limitarnos por envidia e incapacidad de dar tanto o más que uno.

Soñemos la vida, salgamos del lugar estático, no seamos criticones sino críticos, dejémonos de cuentos comencemos por aportar sin egoísmo, finalmente lo único que nos llevaremos es lo bueno que hayamos realizado por los demás.

No esperemos que otros nos aplaudan, si triunfamos o nos equivocamos somos cada uno en lo particular, busquemos no afectar a nadie.

No dejemos que nos roben la esperanza y como decía el Papa Francisco en su visita a Colombia, no permitamos tampoco que nos roben la alegría.

Muchos son buenos solo poniendo veneno con sus comentarios por el camino, generando mal ambiente, simplemente piensa, quien habla a nuestras espaldas es porque no ha podido alcanzarnos y si lo dicen de frente, solo nosotros determinamos que tanto nos afecta.

¡No nos excusemos y volvamos a soñar!  hagamos algo bueno por el mundo.

*Columna de opinión | John Fredy Arenas García | Joven rionegrero, docente de Filosofía y Educación Religiosa, apasionado por los medios de comunicación; un líder, con espíritu de servicio, sentido de fe, entusiasta y soñador, que hizo de sus aliadas, a las letras para expresar junto con ellas ideas que busquen crear conciencia de respeto social.

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