4 June, 2026
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La guerra por el microtráfico en el Oriente entre El Mesa y el Clan del Golfo deja una estela de muerte y miedo

La guerra por el microtráfico en el Oriente entre El Mesa y el Clan del Golfo deja una estela de muerte y miedo
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Una guerra silenciosa pero brutal azota a municipios del Oriente antioqueño como Rionegro, Marinilla, Guarne, El Carmen de Viboral y La Ceja. Las calles que antes fueron símbolo de progreso y tranquilidad, hoy se tiñen de sangre debido a la disputa territorial entre la banda criminal El Mesa y el Clan del Golfo, dos estructuras armadas que pelean palmo a palmo por el control del microtráfico, la extorsión y el sicariato.

Las autoridades ya no niegan el conflicto. Tras los últimos homicidios selectivos, hallazgos de cuerpos desmembrados y hasta una masacre múltiple, el Estado ha desplegado operativos especiales, pero los resultados aún son limitados frente a la ferocidad de estas estructuras.

La masacre de 7 personas en Rionegro: el punto de quiebre

La noche del 22 de junio de 2024, siete hombres fueron asesinados a sangre fría en una vereda de Rionegro. El crimen, según inteligencia militar, fue ejecutado por sicarios del Mesa que buscaban eliminar a una célula local del Clan del Golfo.

Aunque las investigaciones continúan, los patrones de violencia, los mensajes intimidatorios y la aparición de panfletos en varias zonas, confirman que se trata de una guerra declarada entre mafias por las rutas del microtráfico, especialmente las que conectan el Valle de San Nicolás con Medellín y el Magdalena Medio.

Marinilla, Donmatías y Rionegro: el horror no se detiene

Tan solo esta semana, dos hallazgos macabros sacudieron la región:

  • En Marinilla, se encontró una extremidad humana cercenada con un panfleto firmado “ANTI MEZA”.
  • En el barrio Belchite de Rionegro, fue hallado un cuerpo embolsado y amarrado en plena vía pública.

Los crímenes se atribuyen al intento del Clan del Golfo de tomar el control absoluto del microtráfico, expulsando violentamente a las estructuras leales a El Mesa.

El mapa de la guerra: zonas en disputa y métodos de terror

Según fuentes de inteligencia, la disputa se concentra en los siguientes municipios:

  • Rionegro: zona estratégica por su aeropuerto y conexión vial.
  • Marinilla y El Carmen de Viboral: puntos clave para el trasiego de droga.
  • Guarne y La Ceja: corredores residenciales donde aumenta la demanda de estupefacientes.

Los métodos son cada vez más despiadados: torturas, amenazas a familias, cobros extorsivos a comerciantes y mensajes intimidantes en redes sociales y panfletos.

La reacción del Estado: planes, recompensas y presencia militar

La Policía y el Ejército, han anunciado refuerzos para la región:

  • Consejos extraordinarios de seguridad en Rionegro y Marinilla.
  • Ofrecimiento de recompensas de hasta 20 millones de pesos por información que conduzca a los autores.
  • Presencia del Grupo de Operaciones Especiales (GOES), Ejército Juan del Corral y la activación de planes candado.

Sin embargo, la ciudadanía denuncia que las medidas son reactivas y que muchas zonas siguen desprotegidas.

¿Quién es El Mesa y qué busca el Clan del Golfo?

La banda El Mesa nació como un brazo urbano de La Oficina, con raíces en Bello y el nororiente de Medellín. Con el tiempo, consolidó su poder en varias plazas del Oriente. Se caracterizan por su control social, presencia en barrios y cobros “disfrazados” de seguridad.

El Clan del Golfo, por su parte, actúa como una organización más militarizada, que busca el dominio absoluto del narcotráfico a nivel nacional. Para ellos, el Oriente representa una zona de paso hacia el Magdalena Medio, y también una plaza en crecimiento para el microtráfico urbano.

El Oriente antioqueño, que en los últimos años ha vivido una explosión inmobiliaria, turística y empresarial, se enfrenta a una amenaza que va más allá de la delincuencia común: una guerra de estructuras criminales que no solo busca dinero, sino poder territorial.

La comunidad exige respuestas integrales, atención social, justicia efectiva y una acción decidida del Estado antes de que la violencia siga escalando y el miedo se normalice en los municipios de la región.