Una decisión que fractura el debate público en La Ceja
En medio de uno de los debates más importantes para el futuro de la salud en La Ceja, algunos integrantes de la comunidad educativa de la Institución Educativa Bernardo Uribe Londoño (BUL) tomó una decisión que hoy genera fuertes cuestionamientos: no asistir a la sesión del Concejo Municipal convocada para discutir el proyecto del hospital de segundo nivel.
Aunque argumentaron falta de garantías para participar, lo cierto es que su ausencia dejó vacío el principal escenario democrático del municipio, precisamente donde deben darse las discusiones públicas de alto impacto .
¿Falta de garantías o evasión del debate?
En el documento enviado al Concejo, la comunidad educativa señala un ambiente de confrontación, desorganización y falta de neutralidad. Sin embargo, la decisión de no asistir plantea una pregunta de fondo:
Pero, ¿se puede exigir ser escuchado sin estar presente en el espacio donde se toman las decisiones? El Concejo no es un escenario perfecto, pero es el lugar institucional donde convergen las posiciones, se confrontan ideas y se construyen acuerdos. Renunciar a ese espacio, en un momento clave, debilita el debate y rompe la posibilidad de diálogo directo.
El presidente del Concejo, Andrés Felipe Gaviria, fue claro al lamentar la ausencia de la comunidad educativa, recordando que este es el escenario legítimo para discutir el futuro del municipio.
La falta de participación no solo afecta el debate, sino que envía un mensaje preocupante: cuando las posiciones se radicalizan, el diálogo se reemplaza por la distancia.

Un mensaje que revive una herida histórica
La tensión escaló aún más cuando el concejal Kevin Jiménez publicó un mensaje en redes sociales recordando el paro cívico de 1977 en La Ceja, ligado al BUL, donde falleció un joven.
“¿Quisieran repetir esta historia?”, cuestionó. Una frase que, lejos de calmar el ambiente, reavivó la memoria de uno de los episodios más dolorosos del municipio y puso sobre la mesa un riesgo: que el debate actual termine escalando hacia escenarios de confrontación.
Es claro que la comunidad educativa tiene preocupaciones válidas: ambientales, territoriales y de participación. Pero también es claro que cerrar la puerta del Concejo no fortalece la democracia, la debilita.
El hospital de segundo nivel no es un tema menor. Es una decisión que impactará a miles de personas. Y decisiones de ese nivel no se construyen desde la ausencia, sino desde el debate, incluso cuando es incómodo.
El rector tampoco asistió: una ausencia adicional en medio del debate
A esta situación se suma que el rector de la institución, Nicolás Aicardo Gallego Arango, tampoco estuvo presente en la sesión, argumentando en comunicación oficial que no se encontraba en el municipio por motivos de salud y que tenía programada una intervención médica para esa fecha.
Aunque se trata de una razón personal, su ausencia se suma al vacío de representación en un escenario clave para el diálogo institucional, en un momento donde La Ceja requiere más presencia, más debate y menos distancia.



