Por primera vez en la historia,la presidencia la asumirá la izquierda

Foto contexto: Toma del palacio de Nariño a manos del M-19

Histórico día para el país y para Latinoamérica, por primera vez en la historia de Colombia la llamada «Izquierda» llega al poder, tras casi 90 años que comenzaron los movimientos sociales, sindicalistas e independientes.

Petro se ve a sí mismo como un “revolucionario” obstinado. En su tercer y último intento por la presidencia, derrotó a las élites que siempre cuestionó y moderó sus posiciones más extremas. Fue el candidato más votado en la primera vuelta y en la segunda.

Miope desde pequeño, Petro se siente llamado a quebrar una “historia” de 200 años. Su fuerte son los debates y la plaza pública. Economista de profesión y nacido en una familia de clase media, fue educado por sacerdotes la sallistas.

Siempre ha enarbolado las banderas de la ruptura y el cambio. Su ascenso asusta a poderosos sectores que temen que su gobierno sea un “salto al vacío”.

A otros les repele su mesianismo. “Él se cree predestinado (…) la única persona que puede salvar a Colombia”, resumió una fuente próxima que habló bajo reserva al portal independiente La Silla Vacía.

Petro se presenta como progresista antes que izquierdista, para evitar que lo asocien con las guerrillas marxistas que por seis décadas han avivado el conflicto armado y no pocos odios entre los colombianos.

Pero su pasado en la lucha armada lo persigue y es el caballo de batalla de sus adversarios. Varias veces amenazado de muerte y forzado a un exilio de tres años en Europa, tuvo que blindarse para dar sus discursos en tarima con chaleco antibalas, escudos a su alrededor y al menos 20 guardaespaldas en la tarima.

Su lucha como guerrillero del M-19

Petro militó por 12 años en el M-19, una guerrilla nacionalista de origen urbano, antes de firmar la paz en 1990. Admirador del nobel Gabriel García Márquez, en la clandestinidad adoptó el nombre de Aureliano, en homenaje al personaje de “Cien Años de Soledad”.

Fue detenido y torturado por militares, y estuvo preso durante año y medio. Siempre fue un combatiente “mediocre”, recuerdan sus antiguos compañeros de armas. En su biografía lo resalta: “Nunca sentí, a diferencia de muchos de mis compañeros, una vocación militar (…) yo quería era hacer la revolución”.

Su “opción preferencial por los pobres”, sostiene, no proviene del marxismo sino de la teología de la liberación.

También ha hecho suya la defensa del medio ambiente, para lo que plantea frenar la exploración del petróleo (cuyo comercio representa el 4% del PIB)e iniciar una “transición” hacia energías limpias.

Petro quiere robustecer el Estado y cobrarle más impuestos a los ricos. Camino al balotaje, se mostró como un político moderado, cercano a la gente y al feminismo.

“Cuando se subía en una tarima y hablaba hora y media (…) lo que hacía era profundizar a fondo su modelo económico (…) y eso se vuelve un poco sofisticado”, reconoce Alfonso Prada, jefe de debate del izquierdista.

Ante los miedos que provoca, prometió que no buscaría la reelección, previa reforma constitucional, ni venganzas personales y que respetaría la propiedad privada. “Digo enfáticamente que nunca he pensado ni pensaré en confiscar o menoscabar” los bienes, sostuvo.