Se conocen detalles sobre la muerte de dos jóvenes en Marinilla.

El pasado 18 de junio en horas de la madrugada, las autoridades del municipio de Marinilla, atendieron el llamado de la comunidad, quienes alertaron sobre un presunto accidente de tránsito ocurrido en inmediaciones al sector La Ramada. De inmediato varias unidades del Cuerpo de Bomberos y de la Secretaría de Movilidad se dirigieron al lugar, donde hallaron sin vida a Edison Alejandro Villa Caro de 29 años y Eliecer de Jesús Cuartas Lopez de 20 años, uno de ellos oriundo del municipio.

Estas personas se desplazaban en una motocicleta de la marca AKT NKD color vino tinto, de placas KLR 62F, y al parecer habrían chocado contra el separador central de los carriles, cayendo al menos 10 metros por encima del vehículo. Según las autoridades de tránsito, dijeron en su momento que, ambos hombres murieron en el lugar de forma instantánea, al parecer se habrían golpeado contra una señal vertical metálica que había instalada en el lugar.

Días después que circulara la noticia en varios medios de comunicación, la hermana de uno de los jóvenes, denunció de manera pública que, su hermano y acompañante habían sido asesinados y no habían muerto en un accidente de tránsito como se pensó al comienzo.

«En nombre de mi familia y la memoria de mi hermano, exigimos conocer las causas por las cuales los agentes de tránsito del municipio de Marinilla, reportan el fallecimiento de mi hermano a causa de un accidente de tránsito presuntamente al chocar contra el separador de la vía«. manifestó Deisy Cuartas Lopez, quien agrega que su hermano falleció tras recibir varios impactos de bala.

Ante esta inquietud, el portal Marinilla Hoy, conoció la versión  de uno de los agentes de tránsito que atendió el hecho, quien manifestó lo siguiente: «Se nos informó del hecho vía telefónica por parte de Bomberos Marinilla,al igual que el cuadrante de Policía, quienes daban parte sobre un accidente de tránsito en la autopista Medellín – Bogotá, en el retorno 16. Cuando llegamos al lugar de los hechos, encontramos una moto de color vino tinto y a dos metros aproximadamente, dos cuerpos de sexo masculino, allí se procede a realizar los actos urgentes; ambos cuerpos son revisados como dice la norma de Policía Judicial, a quienes no se les encuentra posibles traumas causados por bala, uno de los cuerpos presentaba abundante sangrado, hemorragia que le cubría por completo el rostro, según la norma  nosotros no podemos limpiarle la sangre, así que solamente examinamos  el cuerpo de manera superficial, tal como lo dice el manual de procedimiento, pues a manera  científica, el reconocimiento de las heridas las hace el médico forense, el cual está especializado para este tipo de casos, pues la labor del agente de tránsito consiste únicamente en buscar la identificación y posibles causas del accidente, aclarando que las víctimas entraron a la morgue plenamente identificadas y no cómo lo dice la familia». este funcionario es uno de los de mayor experiencia y tiempo en esta institución.

El funcionario finaliza agregando que: «Científicamente el que da la última palabra, de cual fue la causa del fallecimiento de ellos, es el médico forense, nosotros simplemente realizamos un experticio, como tal está plasmado en fotos y en medidas planimetricas del hecho; reitero a nosotros nos informaron sobre un accidente de tránsito y así fue como se atendió».

Pese a las claridades, la familia de este joven argumenta «exigimos conocer porqué las entidades involucradas en el levantamiento de la escena reportaron la muerte de mi hermano cómo un accidente de tránsito, ante los medios de comunicación, pero en realidad su vida la apagaron, exigimos claridad, mi hermano fue asesinado».

Fuentes cercanas a nuestro medio, confirmaron que efectivamente los jóvenes presentaban impactos de bala en algunas partes del cuerpo, algo que da validez a la versión entregada por los agentes de tránsito. La posible hipótesis sobre el porque los agentes no se habrían percatado de los impactos de bala , radica en el tipo de munición empleada por el o los homicidas, pues el orificio de entrada presentaba una condición inusual, difícil de identificar a plena vista, perpetrada con un arma de bajo calibre o de poca capacidad de expansión, además en la sangre de los jóvenes se habría encontrado vestigios de alcohol, por lo que involuntariamente podrían haber avanzando varios metros incluso kilómetros al lugar donde fueron ultimados.

Los móviles de este crimen aún se desconocen y son materia de investigación por parte de las autoridades judiciales.