Así subsiste un vendedor ambulante en La Ceja

En Colombia el 9,4% de pobladores se encuentran en situación de desempleo, sin contar las demás situaciones que atañan a cada una de dichas personas, es decir, responsabilidad familiar, vocería económica, condiciones de vida etc. casos que las llevan a buscar otros recursos que les permitan sobrevivir y de cierto modo mejorar la calidad de vida que llevan.

Allí, es donde están los vendedores ambulantes o personas que trabajan por su cuenta, buscando nuevos horizontes para conseguir ingresos con los cuales mejorar cada uno de los factores que se relacionan con su subsistencia.

La principal problemática con la que cargan es la invasión del espacio público, cuestión que obliga al estado a intervenir para asegurar tranquilidad de los demás ciudadanos en el territorio. Es por esto, que la mayoría de municipios, incluyendo los del Oriente Antioqueño cuentan con un área propia nombrada Espacio público y establecimiento, siendo estos los encargados de asegurar y tratar la problemática social directamente.

 

La Ceja, es uno de los municipios que cuenta con esta área dado el crecimiento de los vendedores ambulantes. “Se debe tener en cuenta que el manejo de las ventas ambulantes ha mejorado mucho, puesto que antes se les miraba con una especie de elemento negativo en la sociedad, pero ahora las nuevas leyes y las nuevas normas permiten esta clase de trabajo que es informal pero no ilegal, con el condicionamiento de normas y conductas que permitan gozar de tranquilidad tanto a ellos como a los ciudadanos”, afirma Alejandro Zapata Álvarez, auxiliar administrativo de la oficina de Espacio público y establecimiento del municipio de La Ceja.

Sin embargo, los trabajadores sienten que no tiene un apoyo por parte del Estado, dado que las normativas que imponen no solo abarcan a unos cuantos sino también porque a parte del permiso deben cumplir con un impuesto como alquiler del espacio, cuestión que afecta sus ingresos y que ellos sienten que no es justa dadas las circunstancias de trabajo en las que se encuentran (al sol y a la lluvia).

“El apoyo del gobierno para nosotros es pésimo, porque no nos están dando solución ni ayudas ante nuestra situación y además porque a donde vamos nos están echan, es decir nos están violando muchos derechos al trabajo porque incluso nos toca trabajar como si fuéramos delincuentes”, comenta Sergio Londoño, vendedor de sombreros del municipio de La Ceja.

Además, los vendedores no solo sienten que el Gobierno no los apoya en ese sentido, sino también consideran que no tienen una sustentación para asegurar una pensión o clase de subsidio llegado el momento y las horas de trabajo para cumplir con los requisitos establecidos, siendo este el caso de Bernardo Vergara Castaño vendedor de dulces en el Parque Principal de La Ceja que a sus 89 años sigue trabajando en este ámbito, a pesar de sus molestias de cadera, su sordera y su dificultad visual.

La cultura de los vendedores ambulantes no solo se ha arraigado al Oriente Antioqueño, sino a nivel nacional, dadas las circunstancias de falta de oportunidades, se convierten en una alternativa para la subsistencia en algunos casos individual, pero en la mayoría colectiva, pues no solo están a cargo de ellos mismos sino también de una familia completa. Es por esto, que no se les debe mirar como delincuentes sino como personas que buscan día a día la manera de sobrevivir.

Reportaje gráfico de Maria Camila Carmona – Estudiante UCO