Opinión: No perdamos el sentido

Las crisis en la vida son la oportunidad de revaluar nuestras actitudes, de salir de nuestra zona de confort y entender que lo que hoy es, no siempre ha sido así, y no tiene por qué seguir siendo así, es ahí donde aparece la motivación hecha esperanza de que todo puede y debe ser mejor.

Aunque seamos los más fuertes hay momentos en que nos descomponemos, y nosotros, los que han llamado “valientes” sentimos que simplemente no somos capaces de más; nosotros los considerados fuertes experimentamos la pérdida del equilibrio y creemos caer, pero no está mal, a veces nos postramos para adorar y contemplar la gloria de aquel que nos ha llamado a la vida, Dios, y lo hacemos con sentido de gratitud para expresarle nuestra alegría al sentir que todo ha sido como nos convenía y queríamos; en ocasiones nos postramos por el cansancio, por la falta de fuerza pero con la esperanza de que siempre acontece como debe ser, así nosotros no entendamos lo que nos está pasando, quizá ni el por qué y menos el para qué, pero no hay respuesta que el tiempo no traiga consigo.

A pesar de las dificultades, debemos tener claro ¡No podemos perder el sentido! Todos respondemos a las circunstancias presentes, no tenemos las respuestas para todo, pero si podemos tratar de hacer frente con las herramientas que tenemos, jamás debemos huir, no podemos rendirnos, mientras tengamos clara la ruta y vivamos en constante actitud de esperanza, siempre habrá motivación para seguir luchando, amando, soñando y construyendo.

Ante los momentos difíciles y estando heridos por los sucesos que nos acontecen, quienes nos sirven de restauración son nuestros familiares, un buen ambiente laboral y amigos, no hay duda de que Juntos es más fácil.

Que compleja se vuelve la visión de vida en un ambiente en que todo es caótico, vemos malas noticias en la televisión, escuchamos discursos de odio por la radio, insultos por las redes, mentiras constantes pronunciadas por los labios de aquellas personas en quienes confiamos o que quizá amamos, pero el reto es mantenernos firmes en la esperanza, sabiendo de que todo puede cambiar y que cada uno de nosotros somos protagonistas de la transformación social.

El auténtico fracaso personal es la pérdida de la esperanza y eso causa, desde lo individual una mayor frustración en el tejido social, porque uniendo lo individual, se crea la unidad y se unimos solo fracasos sin esperanza, tendremos una sociedad enferma que ha olvidado soñar.

No perdamos el sentido, así sabremos descubrir en medio de la oscuridad, el punto de luz que nos sigue mostrando el camino. Mientras haya esperanza, hay una vida que valora su existencia. No tengamos miedo a postrarnos por falta de fuerzas, porque es la única forma de retomarlas, sabiendo que lo interesante de caer es que se toma el impulso para levantarse.

*Columna de opinión | John Fredy Arenas García | Joven rionegrero, docente de Filosofía y Educación Religiosa, apasionado por los medios de comunicación; un líder, con espíritu de servicio, sentido de fe, entusiasta y soñador, que hizo de sus aliadas, a las letras para expresar junto con ellas ideas que busquen crear conciencia de respeto social.

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.


*